En una frase: El arte de la guerra es el antiguo tratado chino, atribuido al general Sun Tzu, que replantea la guerra como una disciplina de cálculo, engaño y posicionamiento, y no de fuerza bruta, y sostiene que el mayor logro es vencer antes de combatir, o incluso sin combatir, mediante una planificación superior, el conocimiento de uno mismo, el conocimiento del enemigo, la rapidez y la adaptación a unas condiciones siempre cambiantes.
También disponible en inglés: The Art of War (Sun Tzu): Summary.
De un vistazo
Autor: Sun Tzu
Traducción: David Sevillano López (Penguin Clásicos)
Primera publicación: hacia el siglo V a. C.
Categoría: Estrategia / Filosofía / Clásicos
Extensión: unas 136 páginas (Penguin Clásicos, edición bilingüe)
ISBN-13: 9788491057123
Tiempo de lectura del resumen: unos 9 minutos
Tiempo de lectura del libro: alrededor de 1 hora para el tratado en sí, más con el comentario de esta edición
Adaptaciones destacadas: ninguna, aunque su influencia impregna la literatura de estrategia militar, empresarial y deportiva
Nota: el tratado sobrevive solo en traducción, y cada traductor redacta de forma distinta sus frases famosas (Giles, Griffith, Cleary, Ames, Minford). Las frases citadas más abajo son traducciones propias a partir de la versión inglesa de Lionel Giles, de dominio público, de 1910, la redacción con la que la mayoría de ellas se hicieron conocidas en inglés.
Sun Tzu es el nombre honorífico del estratega a quien la tradición atribuye este texto, compuesto durante la era china de los Reinos Combatientes como consejo de un maestro a un gobernante y a sus generales. El arte de la guerra está organizado en trece capítulos breves de máximas numeradas, que van de la gran estrategia al detalle práctico de mover un ejército, leer el terreno y emplear espías. Es escueto, aforístico e infinitamente citable, y por eso ha viajado mucho más allá del campo de batalla.
Léanlo si quieren el clásico fundacional de la estrategia, ya les interese la historia, el liderazgo, la competencia empresarial, la negociación o el dominio de uno mismo. Es un tratado antiguo de máximas condensadas, no una teoría moderna y sistemática, y conviene leerlo por sus principios perdurables y sus aforismos, sabiendo que cada traducción los formula de manera distinta.
La gran idea
La convicción central de Sun Tzu es que la guerra es demasiado grave y costosa para librarla a la ligera: es asunto de vida o muerte para el Estado, un camino hacia la seguridad o hacia la ruina, de modo que la victoria debe prepararse con un cálculo superior antes del primer golpe. La mayor excelencia, sostiene, no es ganar cien batallas, sino quebrar la resistencia del enemigo sin combatir, sometiéndolo mediante la estrategia, las alianzas y el posicionamiento en lugar del derramamiento de sangre. Cuando la batalla llega, el comandante hábil ya ha vencido: se ha colocado en una posición inexpugnable y ha esperado la apertura del enemigo. En esta visión, la guerra es menos un duelo de fuerza que de previsión, información y dominio de sí mismo.
De ahí se desprenden los principios recurrentes del libro. Todo empieza con la evaluación: cinco factores constantes, la causa moral, el clima, el terreno, el comandante y la disciplina, sopesados con frialdad frente a los del enemigo antes de cualquier campaña. Toda la guerra se basa en el engaño, de modo que el fuerte parece débil y lo cercano parece lejano, y el objetivo es siempre atacar donde el enemigo no está preparado y aparecer donde no se te espera. La rapidez y la economía importan, porque una guerra prolongada desgasta a una nación, así que el general sabio vence deprisa y se abastece con los recursos del enemigo. La fuerza debe concentrarse contra los puntos débiles del enemigo mientras las propias disposiciones permanecen sin forma e impenetrables, como el agua, que no tiene una forma constante y rodea lo duro para golpear lo blando. Sobre todo, el comandante debe adaptarse sin cesar, ya que en la guerra no hay condiciones fijas, y debe poseer un conocimiento completo de sí mismo, del enemigo, del terreno y del momento, razón por la cual la información previa que proporcionan los espías es la más verdadera de las economías.
Ideas clave
1. La guerra es vital, así que planifica antes de combatir
Sun Tzu abre insistiendo en que la guerra es un asunto grave de supervivencia que debe estudiarse y nunca emprenderse a la ligera ni por impulso. El éxito se pronostica mediante el cálculo, sopesando cinco factores constantes frente a los del enemigo: la ley moral que une al pueblo con su gobernante, el cielo (el clima y el momento oportuno), la tierra (el terreno), las cualidades del comandante, y el método y la disciplina. El general que hace estos cálculos con más detalle antes de la campaña es el que vence, de modo que la victoria se decide en la tienda de planificación antes de decidirse en el campo.
2. La excelencia suprema: vencer sin combatir
El núcleo filosófico del libro es que combatir es un fracaso de la estrategia. Ganar todas las batallas no es la mayor habilidad. La mayor habilidad es someter al enemigo sin combatir, frustrando sus planes, rompiendo sus alianzas y volviendo inútil la resistencia. El combate real es costoso e incierto, así que el mejor generalato ataca la estrategia del enemigo y no su ejército, y toma territorios y fuerzas enteros e intactos en lugar de destruirlos.
3. Toda la guerra es engaño
Sun Tzu trata el engaño como la esencia de la guerra. Hay que parecer incapaz cuando se es capaz, inactivo cuando se está activo, cerca cuando se está lejos y lejos cuando se está cerca, tender cebos para atraer al enemigo y fingir desorden para atraerlo hacia la trampa. El sentido de toda esta desorientación es atacar donde el enemigo no está preparado y aparecer donde no se te espera, tomando la iniciativa al mantener al enemigo incierto y reactivo mientras tus verdaderas intenciones permanecen ocultas.
4. Conoce al enemigo y conócete a ti mismo
Quizá el principio más famoso del libro es que la certeza en la guerra nace del conocimiento. Si conoces tanto al enemigo como a ti mismo, no necesitas temer el resultado de cien batallas. Si solo te conoces a ti mismo, ganarás y perderás por turnos, y si no conoces a ninguno de los dos, perderás siempre. Los capítulos posteriores extienden esto a conocer el cielo y la tierra, el momento y el terreno, y sostienen que el conocimiento completo elimina la duda y vuelve segura la victoria.
5. Posición, rapidez y la ausencia de forma del agua
Buena parte del tratado trata de vencer mediante un posicionamiento superior y no mediante la fuerza. El combatiente hábil se hace primero invencible y luego espera a que el enemigo le ofrezca una apertura, derrotando a un adversario que ya está vencido. Combina métodos directos e indirectos para crear un impulso irresistible, mide su energía como el disparo de una ballesta tensada y concentra su fuerza contra los puntos débiles y dispersos del enemigo. La táctica militar, escribe Sun Tzu, debe ser como el agua, que evita lo fuerte y golpea lo débil, sin una forma constante.
6. Adáptate sin cesar a las circunstancias
Un tema central es que no hay reglas fijas, solo una adaptación interminable. El comandante debe variar sus tácticas según el terreno, el enemigo y el momento, sabiendo cuándo ciertos caminos no deben recorrerse, ciertas órdenes no deben obedecerse y ciertas batallas no deben librarse. Sun Tzu cataloga terrenos y situaciones, y la respuesta adecuada a cada uno, y advierte de que un general que no sabe modificar sus planes en respuesta al enemigo, por muy erudito que sea, fracasará. La flexibilidad, y no una doctrina única, es la marca de la maestría.
7. Liderazgo, disciplina y previsión
El tratado se cierra con los fundamentos humanos e informativos de la victoria. El general debe equilibrar la humanidad con una disciplina de hierro, tratando a los soldados como a hijos queridos para que lo sigan incluso hasta la muerte, mientras que las derrotas del ejército se atribuyen a los propios defectos del comandante, como la temeridad o el genio precipitado. Y el conocimiento decisivo, insiste Sun Tzu, no puede venir de los espíritus ni de las conjeturas, sino solo de las personas, razón por la cual dedica su último capítulo al uso de espías, y sostiene que la información previa es lo que permite a un general sabio atacar y vencer donde otros no pueden.
Contexto y análisis
El arte de la guerra ha perdurado más de dos milenios, y su fortaleza está en la durabilidad y la portabilidad de sus principios. Sus ideas centrales (vencer antes de combatir, conocerse a uno mismo y conocer al enemigo, engañar y desorientar, concentrarse contra la debilidad, adaptarse a las circunstancias) son lo bastante abstractas para aplicarse mucho más allá de la guerra, y por eso han sido adoptadas en bloque por estrategas empresariales, negociadores, deportistas y líderes. La escritura es condensada y vívida, construida con imágenes (el agua, la ballesta, el viento y el fuego) que se graban en la memoria, y su insistencia en que la victoria suprema evita por completo la batalla le da una mesura y una sabiduría ausentes en los manuales de estrategia más toscos. Como fuente originaria del pensamiento estratégico, se gana de sobra su estatus.
Las críticas justas se refieren a su forma y a su distancia respecto de nosotros. El libro es ahistórico y muy abstracto, nombra pocas batallas concretas y ofrece aforismo y analogía en lugar de argumentación sistemática, por lo que los lectores tienden a proyectar en él su propio significado, lo cual lo hace inspirador pero también escurridizo y fácil de usar mal. Algunas máximas están en tensión: el engaño y el secreto junto a la benevolencia y la ley moral, y el texto simplemente las mantiene juntas sin resolverlas. Su marco ético, como abastecerse en tierra enemiga o enviar a sabiendas a espías condenados, refleja su contexto antiguo y puede resultar duro. Y como sobrevive solo en traducción, su redacción exacta varía de una edición a otra, de modo que ninguna formulación es definitiva. Aun así, tomado como una fuente fundacional de sabiduría estratégica que hay que interpretar y aplicar con criterio, y no como un manual literal, sigue siendo realmente valioso.
En este sitio se combina de forma natural con Las 48 leyes del poder, el compendio moderno de estrategia e influencia de Robert Greene, que se nutre directamente de la tradición de Sun Tzu de la indirección y el posicionamiento, y con Solo los paranoicos sobreviven, el relato de Andrew Grove sobre cómo sortear las convulsiones empresariales, que es en la práctica el consejo de previsión y adaptación de Sun Tzu aplicado a la competencia corporativa.
Cómo aplicarlo
Aunque se escribió para generales, el tratado ofrece principios fácilmente aplicables a cualquier empeño competitivo:
1. Venzan antes de entrar en combate: hagan la evaluación rigurosa de sus propias fortalezas, las de su rival y el terreno antes de comprometerse, y prefieran lograr su objetivo sin una lucha costosa. 2. Conózcanse a fondo a ustedes mismos y a su oponente, ya que la certeza y la confianza nacen del conocimiento completo y la mayoría de las derrotas vienen de actuar en la ignorancia. 3. Usen la desorientación y la sorpresa: oculten sus verdaderas intenciones y golpeen donde su oponente no está preparado, en lugar de enfrentar la fuerza de frente. 4. Concentren su fuerza contra la debilidad y manténganse flexibles como el agua, adaptando su enfoque a las condiciones en lugar de aferrarse a un plan fijo. 5. Muévanse con rapidez y decisión, eviten las luchas prolongadas que agotan sus recursos e inviertan en buena información, ya que la previsión es el camino más barato hacia la victoria.
Frases memorables
«Toda la guerra se basa en el engaño». (Sun Tzu)
«La excelencia suprema consiste en quebrar la resistencia del enemigo sin combatir». (Sun Tzu)
«Si conoces al enemigo y te conoces a ti mismo, no necesitas temer el resultado de cien batallas». (Sun Tzu)
«Atácalo donde no esté preparado, aparece donde no te esperen». (Sun Tzu)
«En la guerra, el camino es evitar lo fuerte y golpear lo débil». (Sun Tzu)
«Que tu rapidez sea la del viento, tu cohesión la del bosque». (Sun Tzu)
Traducciones propias a partir de la versión inglesa.
¿Vale la pena leer el libro completo?
Veredicto: Recomendado
Este resumen recoge lo esencial del tratado: la insistencia en que la guerra es grave y debe ganarse mediante el cálculo antes de librarse, la excelencia suprema de vencer sin combatir, la centralidad del engaño, el famoso principio de conocerse a uno mismo y conocer al enemigo, la victoria mediante la posición, la rapidez y la ausencia de forma del agua, la adaptación interminable a las circunstancias, y los fundamentos del liderazgo, la disciplina y la previsión. Como el libro es un conjunto compacto de principios, un resumen transmite fielmente su sustancia. Pero El arte de la guerra es en sí mismo muy breve, y leerlo completo resulta singularmente gratificante, porque el libro es en esencia sus aforismos, las formulaciones exactas y resonantes que un resumen solo puede señalar, y su brevedad permite leer el texto entero en una hora y volver a él toda la vida. Lean el libro completo si quieren la fuente primaria y el placer de las propias máximas, idealmente comparando traducciones, y háganlo sabiendo que es abstracto, antiguo en su ética y que se formula de manera distinta según la edición. Como clásico fundacional de la estrategia, condensado y perdurable, es una lectura que vale la pena. La página del libro El arte de la guerra tiene todos los detalles y dónde conseguir un ejemplar.